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¿QUE ES LA CONDUCTA?

El gato que acecha a un pájaro se agacha pegándose al suelo, y a continuación, arrastra las patas hacia atrás y hacia delante preparándose para saltar de improviso sobre su presa. Al mismo tiempo, el pájaro da a conocer que ha advertido el peligro chillando en frases ruidosas y estridentes que se transforman en chirridos rápidos y agudos. Tanto el gato como el pájaro presentan ejemplos manifiestos de conducta animal, en este caso conducta de caza y de alarma, respectivamente. Existen muchos casos menos patentes. Por ejemplo, cuando determinados animales (incluyendo al hombre) están hambrientos y olfatean la comida, ciertas glándulas de las paredes bucales y de debajo de la lengua secretan saliva. Este es también un ejemplo de conducta; indica que el animal está dispuesto a comer.

Así pues, la conducta puede definirse simplemente como la respuesta de un organismo al medio ambiente. Toda forma de conducta, sea simple o compleja, es una reacción a los estímulos. Un estímulo es generalmente un cambio en un aspecto determinado del medio ambiente de un organismo. Los estímulos pueden ser complejos, como el sonido de una sinfonía grabada en un disco, o simples, como el sonido producido por la aguja del fonógrafo cuando toca un surco del disco que gira.

Sabemos que un animal recibe estímulos por medio de sus acciones, ya sean cambios de lugar de todo el cuerpo o bien movimientos de algunas de sus partes. Un perro que yace dormido enroscado, en apariencia profundamente dormido, levantará las orejas al producirse un ruido, es decir, responderá al estímulo del sonido. Toda respuesta a los estímulos implica la acción de músculos de alguna clase (en este caso, de los que mueven la oreja del perro); los músculos se llaman efectores y forman parte del aparato efector, el cual comprende también las glándulas.
Un estímulo puede obrar indirectamente por haber llegado a vincularse, por la experiencia, por una acción u objeto determinados. Los perros, por ejemplo, aprenden a responder cuando se les golpea el plato de la comida. El sonido producido es una señal, o estímulo distintivo, de que ha llegado la hora de comer. Sabemos que la abeja se siente atraída hacia las flores por su perfume, pero lo que realmente busca es el néctar que se halla en ellas. Los estímulos distintivos de esa clase pueden constituir una fuente de conducta animal tan importante como los que provienen directamente de la comida, de los otros animales o de los objetos con los que se hallan relacionados.

EL MEDIO AMBIENTE
Los estímulos proceden tanto de las partes vivientes como de las inanimadas del medio que rodea a un animal y son de naturaleza física o química. La luz, el calor, el sonido y la presión son algunas de las fuentes físicas de estímulos comunes a la mayoría de los medios ambientes; las plantas y también los animales son la fuente principal de estímulos químicos. La luz del sol (parte inanimada del ambiente), por ejemplo, puede ser reflejada por un ser viviente, produciendo una imagen en el ojo de otro que lo observa, o producir un efecto más sencillo, haciendo únicamente que el animal se aparte se ella o se acerque, como cuando un insecto va hacia la sombra que le ofrece una piedra.

La luz de color puede producir resultados distintos de los provocados por la blanca. Si el ojo de un animal tiene la facultad de formar una imagen clara, el animal puede ser capaz de reconocer las formas específicas y, por tanto, responder a ellas de diversa manera. Si el ojo se halla capacitado también para distinguir los diversos colores, la conducta del animal se verá influida aun por esta causa. En las aves y abejas, principalmente, el color y la forma son estímulos importantes para la conducta. Evidentemente la conducta varía mucho en los diversos animales y depende, entre otros factores, del desarrollo de los órganos de los sentidos.

Para los seres humanos la luz es una importante fuente de estímulo, ya que el sentido de la vista es el mejor dotado. Somos esencialmente animales "videntes", pero no sucede así con todos los otros animales, en muchos de los cuales es más decisiva la extraordinaria sensibilidad de uno de los demás sentidos.

El sonido, por ejemplo, es importante para la mayoría de los animales, sobre todo cuando procede de otro animal de la misma o de distinta especie. Puede significar comida, peligro o algún otro aspecto del medio ambiente igualmente importante para el animal. La langosta macho llama a la hembra con su canto; un ave macho advierte a los otros machos mediante un canto especial que no se acerquen a su "territorio"; cuando la cría del mono aullador ha caído de un árbol, emite un sonido peculiar para llamar a su madre. Estos tres ejemplos demuestran que el sonido es importante  para agrupar a los animales, ya en parejas o en grupos familiares.
 El hombre piensa en los sonidos principalmente como en algo producido por las voces, los instrumentos musicales o las máquinas: los sonidos nos llegan en forma de ondas que se transmiten por el aire. Pero algunos animales son especialmente sensibles a ciertas vibraciones que les llegan a través de los objetos o del suelo. Por ejemplo, las sacudidas de un insecto caído en una telaraña hacen vibrar los hilos de ésta; la araña recibe esta información por medio de sus patas.


INTERPRETACIÓN DE LA CONDUCTA
 La conducta de muchos animales es muy compleja y a menudo difícil de interpretar. No obstante, la respuesta de un animal a una situación dada está limitada por su estructura física y el grado de desarrollo de su sistema nervioso. Es importante recordar esto cuando se intenta comprender la conducta de cualquier animal. A menudo nos sentimos tentados a ponernos en su lugar en interpretar su conducta de acuerdo con nuestras propias sensaciones y reacciones. si un animal se contrae al tocarlo, puede que estemos en lo cierto al suponer que se asusta, pero no tenemos ningún derecho a afirmar que por esto haya de experimentar forzosamente las mismas sensaciones que nosotros cuando nos asustamos. Atribuir emociones humanas a los otros animales es lo que se llama antropomorfismo; es anticientífico y puede inducir a error.  No existe modo alguno de poder observar interiormente la mente de un animal para determinar la naturaleza exacta de sus sensaciones, ni las suposiciones pueden comprobarse experimentalmente, cosa fundamental para el método científico . Es cierto que un animal puede comportarse "inteligentemente", es decir, de la manera en que se comportaría un ser humano en circunstancias análogas. Pero sucede a menudo que el animal en cuestión continúa comportándose del mismo modo bajo circunstancias radicalmente opuestas, incluso aunque su conducta sea "inadecuada" en términos humanos y pueda ser hasta peligrosa para sí mismo. La mayoría de los animales, pues, tienen limitado el tipo de respuesta a un estímulo; el hombre, en cambio, es en extreno adaptable y puede variar las respuestas para entrar en relación con una variedad de estímulos mucho mayor.

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otro día seguiré...

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